DESDE 1865, NUESTRA HISTORIA NO SE ESCRIBE… SE CULTIVA
Todo comenzó con Laureano Lencina, quien fundó una pequeña almazara en calle Andalucía, en Hellín.
Generación tras generación, la familia ha mantenido viva una tradición que ha pasado de padres a hijos, evolucionando sin perder su esencia
trasladando nuestra pasión a instalaciones más modernas en la calle Batán.
Hoy seguimos haciendo lo mismo que entonces: cuidar cada aceituna, respetar nuestros orígenes. No buscamos
las grandes producciones industriales; preferimos apostar por la calidad extrema,
por el trato cercano y la honestidad de un producto que habla por sí solo.
El tiempo y la paciencia son los mejores ingredientes del aceite, porque las cosas buenas necesitan calma.
Lo que llevamos a su mesa es historia, familia y la esencia pura de nuestra tierra.
PORQUE MÁS QUE ACEITE ELABORAMOS HISTORIA EN CADA GOTA
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